Voy a vivir cada día como si fuera el último. Sin pensarlo, sintiéndolo todo, respirando profundo, observando la belleza que encierra todo, aún lo común, lo que pareciera no tener ningún detalle.
Y ya no voy a preguntar por qué hay tanta gente que tiene que sufrir en esta vida. Porque entiendo que hay tantas otras que están dispuestas a hacerlas felices si se les da un pequeño espacio. A pesar de su propio dolor, a pesar de sus propias falencias.
Y ya no voy a dejar que pequeñas cosas me saquen la alegría de estar viva. De estar sana, de tener gente al rededor que me ama. De no estar sola, aún cuando nadie me acompaña.Y no voy a esperar que mágicamente mi vida cambie, que alguien venga a besar mis cicatrices, o a hacerme sentir que tengo un valor. Ni voy a pedir que un día me levante y mis problemas se hallan ido a molestar a otra parte. Puedo con ellos, o mejor dicho, ellos no pueden con migo.
Hoy elijo ser una de esas tantas personas dispuestas a hacer feliz alguien más. Porque no es tan difícil. A veces unas simples palabras, las menos pensadas pueden cambiar la vida de aquel que no encuentra una salida.
Y como no hace falta tanto, sólo una cosa más: A VIVIR LA VIDA QUE VALE LA PENA! :)
"hay tantas otras que están dispuestas a hacerlas felices"
ResponderSuprimirUn post hermoso!....
Me alegra ver tanta energía en ti, aún a la distancia y sin ver tu rostro he llegado a creer que eres mi amiga...
un abrazo a la distancia....