viernes 2 de julio de 2010

Pero eso el mundo no lo sabe.

Ailín se siente muy mal, está mareada. Necesita ir al baño. Llega dando tumbos se agacha frente al inodoro y comienza a vomitar. Lo está haciendo otra vez, sin razón aparente. Tiene que dejar de hacerlo. Tiene que dejar de comer tanto porque después le da culpa y termina en esta situación. Tiene que dejar de fumar porque siempre que lo hace excesivamente siente náuseas. Siente un sabor horrible en la boca, serán vestigios del ácido de su estómago que intenta procesar la mínima cantidad de alimento que le llega. Vuelve a vomitar. Qué fácil que es. Lo hace una y otra vez, incontables veces hasta que sólo sale líquido. Cierra los ojos para controlar las arcadas. Se pregunta por qué lo hace, se le ocurren miles de respuestas… ninguna saludable. Se levanta lentamente para no marearse. Cuando recobra el equilibrio se mira al espejo y descubre lágrimas en su rostro. No está llorando, es sólo la presión que ejerce sobre su cuerpo, las gotas brotan sin control. O será que su alma llora por el daño que le está haciendo. Se lava la cara, cepilla sus dientes para limpiar ese sabor horrible, el sabor de morir lentamente, cada día un poco. Se acerca al inodoro y limpia toda prueba, toda señal que pueda quedar de aquello que es su más íntimo secreto. Tira la cadena. Observa cómo se va lo que hace poco era parte de su organismo, se va con total facilidad, como si ya no existiera. Y ya no existe, por lo menos no en su estómago. Se va y se lleva un pedazo más de vida, de esperanza, de paz. Ya no hay remedio. No existe una cura para esta necesidad. Sale del baño como nueva. Con una sonrisa y su rostro rosado de juventud, un color que en realidad es agotamiento, total y profundo agotamiento por la búsqueda eterna e inalcanzable de la perfección. Pero ella no lo sabe, no lo acepta, y está dispuesta a morir por esta causa. Porque se avergüenza de caminar frente a miles de ojos con su figura “imperfecta” que se mueve casi flotando. No soporta verse al espejo. Todo en ella es un defecto. Ailín llora por dentro, sangra por dentro. Pero eso el mundo no lo sabe.-  








La bulimia o bulimia nerviosa es un trastorno mental relacionado con la comida. Su característica esencial consiste en que la persona sufre episodios de atraconescompulsivos, seguidos de un gran sentimiento de culpabilidad y sensación de angustia y pérdida de control. Los individuos con este trastorno se sienten muy avergonzados de su conducta e intentan ocultar los síntomas. Los atracones se realizan a escondidas o lo más disimuladamente posible. Otra característica esencial de este trastorno la constituyen las conductas compensatorias inapropiadas para evitar la ganancia de peso. Muchos individuos usan diferentes medios para intentar compensar los atracones: el más habitual es la provocación del vómitoLos efectos inmediatos de vomitar consisten en la desaparición inmediata del malestar físico y la disminución del miedo a ganar peso. Los que padecen esta patología corren riesgo de caer en mucho efectos directos y secundarios que atentan contra su vida.-

2 deliriOs más.:

  1. es una enfermedad muy grave, pero lo peor de todo esque muchas personas no son conscientes de que lo que hacen está mal, que están haciendo mucho daño a su cuerpo y que eso tendra consecuencias a largo plazo, aunque "se curen" su cuerpo ya no será igual, ya no aceptará igual el alimento y ya no hará bien la digestión.

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  2. Es más fácil sólo sacar lo que uno cree que ya no sirve. Yo sé de lo que habla Ailín, no quisiera saberlo. A veces me hago la que no sé, pero siempre regreso.

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