Las manos cálidas de aquel que la había llevado a ese estado le desprendían lentamente la camisa. Cada botón le daba una puntada de electricidad a su pecho, una bala de placer directa al corazón... y era maravilloso morir de esa manera. Las mismas manos que habían dejado su vientre desnudo ahora se enredaban en su pelo, lo descubrían, como explorando un mundo que nadie había sabido encontrar antes. Una fuerza mágica la empujó a la cama y así calló, con él sobre su cuerpo. En su garganta comenzaba a crecer un impulso de gritar, de respirar profundo para llenar sus pulmones del amor que flotaba en la habitación. Sintió los labios de él junto a los suyos, labios de fuego húmedo dándole un beso extraño, irreal, un beso que lo abarcó todo alrededor. Sus manos estaban perdidas en cualquier abismo y no querían volver. Esa oscuridad azul ahora envolvía su cuerpo y el de su amor. Miró su rostro tan cerca de ella, sus ojos hipnotizados con la transparencia del placer. Al sentir su piel se dio cuenta de que estaba totalmente desnuda, al sentir la suavidad de sus manos y el aroma de su cuerpo se dio cuenta que lo amaba...

Un segundo de silencio... y luego el dolor. Un dolor dulce, un dolor que no dolía. No quería que pasara, se quedaría así eternamente, sintiéndolo dentro a pesar del dolor y de esas ganas de gritar. No quería saber nada del resto del mundo, su mundo estaba ahí.
El dolor se hacía más intenso, la respiración se aceleraba. Los labios de él ya no estaban en los suyos, ahora viajaban por su cuello, sus pechos. Ella no sabía qué hacer más que quedarse así, quieta, sintiendo lo que él hacía, viviendo ese mundo tan íntimo, tan perfecto.
Pero todo iba agrandándose y acelerándose. Los dos se movían juntos como bailando una danza secreta, casi imposible.
Ella supo lo que venía, lo anticipó aún antes de que él se diera cuenta... Contuvo el aire y dejó que él la inundara, que el mundo quedara en blanco.
Y con los ojos cerrados pudo verlo a él también con sus ojos cerrados mirándola. Y supo que no haría falta quedarse ahí para siempre, porque ese momento sería eterno. El momento en que los dos se encontraron y se unieron bajo un manto azul de amor, para toda la eternidad.
Ahora eran uno, para siempre recordarían esto como una mágica noche en la que la oscuridad azul fue testigo de una acto donde hasta el amor quedó mudo.
Me encantó, un poco agridulce :) Muás!
ResponderSuprimirLa combinación del texto y la canción me puso los pelos de punta!!! :O
ResponderSuprimir^^ te linkeé en un post :) un besito
ResponderSuprimirDual, como la vida misma
ResponderSuprimirpero como me has hecho soñar!!
ResponderSuprimirotro mundo de fantasías
ResponderSuprimirvaya..me encantan tus palabras, consigues con lo que escribes llegar a las personas :)
ResponderSuprimirel cumple fue genial jeje muchas graciass!
bonito texto, muy azul.
ResponderSuprimirsige escribiendo asi..
cuidate