
Decidí publicar este cuento que fue escrito en el año 2006. Fue mi primer cuento terminado. Lo voy a publicar en tres partes porque es demaciado para leerlo de una vez. Espero que les guste y me va a poner muy feliz ver sus comentarios! Un abrazo!
Si hoy decido escribir esto es por ella. Para que esté dónde esté pueda saber lo que sentí todo este tiempo.
Estoy seguro que sabe todos mis pensamientos, siempre pudo leer mi mente como si gritara. Pero hoy siento una nostalgia tan grande, un sentimiento de haber perdido tanto tiempo que escribo para no perder más.
La conocí cuando apenas tenía diez años, la veía de lejos cuando pasaba con su hermano, que era mi amigo. Pero nunca hablamos, éramos chicos, demasiado tímidos los dos. Nuestro idilio de miradas se habrá notado demasiado, porque siempre dijeron que aún a esa edad, nos queríamos. Aunque ella siempre lo negó.
El tiempo pasó y su hermano dejó de juntarse en nuestro grupo. No la vi más, salvo pocas veces que me la cruzaba por la calle. Ella… ni siquiera me miraba. Yo sentía ganas de hablarle pero su indiferencia no me dio oportunidad. Cada vez nos hacíamos más grandes, cada vez nos separaban más nuestras vidas.
Pero la oportunidad iba a llegar, cinco años después nos volvimos a encontrar.
Ella y una amiga que teníamos en común empezaron a bailar en un ballet. Yo iba a verla siempre con la excusa de ver a mi amiga.
Recuerdo mis sentimientos cada vez que ella bailaba. Parecía una mariposa volando entre flores, su gracia hacía que todo alrededor brille. Y yo no podía hacer nada por absorber esa energía que emanaba, sólo aplaudir y gritar de pie al final de cada cuadro.
Así fue como volvimos a hablarnos.
Era tan gracioso, nos peleábamos en broma todo el tiempo como dos tontos ocultando sentimientos.
Yo venía de una relación que no valía la pena y ella estaba en medio de una que, además de no valer la pena, era demasiado dolorosa. De esas que abren los ojos y matan la esperanza.
Pero a pesar de todo seguía siendo la misma niña, la misma ingenuidad adornaba su rostro y la misma simplicidad de su espíritu lograba ocultar la desolación que “esa basura” instalaba en su corazón.
Recuerdo la noche clave en que me di cuenta que la amaba.
Habíamos escapado casi corriendo de una fiesta llena de personajes oscuros y deprimentes. Cuando llegamos a su casa nos sentamos en la vereda y hablamos durante cuatro horas. Fue increíble. Sentí que dentro de toda la basura que era el mundo, existía una persona con la que podía abrir mi corazón y hablar en serio de cosas que mis “amigos” tomaban como graciosas o sin importancia.
Hablamos del desarrollo y fin de mi antigua relación y de cómo ese hombre la seguía usando. Sentí ganas de matarlo cuando supe que se había llevado su virginidad, ¡Por Dios, quería matarlo! Y ella lo contaba con tanta tranquilidad, con esa paz que tanto la caracterizaba. Me sentí tan impotente, lo único que pude hacer es regañarla por haberlo hecho, y ella, en su infinita ternura, solo me miraba sonriendo. Hablamos de todo esa noche y me fui a mi casa con la sensación de que algo faltaba.
Solo hoy, tres años después, me doy cuenta que ese “algo” era lo que hice después, demasiado tarde.
En los meces siguientes, esta escena en la vereda volvió a repetirse varias veces y yo no desaprovechaba oportunidad para escucharla hablar, era tan diferente a los demás. Ella traía la calma en medio de la tempestad en que yo vivía.
Recuerdo una noche, en la que estábamos bajo los efectos de algunas gotas de alcohol que habíamos consumido en la casa de un amigo. Intenté besarla, es decir, me acerqué a su rostro para ver cómo reaccionaba. Ella, con toda su simpatía, se alejó riéndose.
Y yo sabía que eso iba a ocurrir, pero el alcohol siempre tiene ese efecto que hace que las personas hagan lo que sobrias no se atreverían. En ese momento mi mente me gritó que su corazón seguía en manos de él, y sentí la horrible sensación de que seguía parado en el mismo lugar donde empecé. [...]
La segunda parte será publicada mañana.
Si hoy decido escribir esto es por ella. Para que esté dónde esté pueda saber lo que sentí todo este tiempo.
Estoy seguro que sabe todos mis pensamientos, siempre pudo leer mi mente como si gritara. Pero hoy siento una nostalgia tan grande, un sentimiento de haber perdido tanto tiempo que escribo para no perder más.
La conocí cuando apenas tenía diez años, la veía de lejos cuando pasaba con su hermano, que era mi amigo. Pero nunca hablamos, éramos chicos, demasiado tímidos los dos. Nuestro idilio de miradas se habrá notado demasiado, porque siempre dijeron que aún a esa edad, nos queríamos. Aunque ella siempre lo negó.
El tiempo pasó y su hermano dejó de juntarse en nuestro grupo. No la vi más, salvo pocas veces que me la cruzaba por la calle. Ella… ni siquiera me miraba. Yo sentía ganas de hablarle pero su indiferencia no me dio oportunidad. Cada vez nos hacíamos más grandes, cada vez nos separaban más nuestras vidas.
Pero la oportunidad iba a llegar, cinco años después nos volvimos a encontrar.
Ella y una amiga que teníamos en común empezaron a bailar en un ballet. Yo iba a verla siempre con la excusa de ver a mi amiga.
Recuerdo mis sentimientos cada vez que ella bailaba. Parecía una mariposa volando entre flores, su gracia hacía que todo alrededor brille. Y yo no podía hacer nada por absorber esa energía que emanaba, sólo aplaudir y gritar de pie al final de cada cuadro.
Así fue como volvimos a hablarnos.
Era tan gracioso, nos peleábamos en broma todo el tiempo como dos tontos ocultando sentimientos.
Yo venía de una relación que no valía la pena y ella estaba en medio de una que, además de no valer la pena, era demasiado dolorosa. De esas que abren los ojos y matan la esperanza.
Pero a pesar de todo seguía siendo la misma niña, la misma ingenuidad adornaba su rostro y la misma simplicidad de su espíritu lograba ocultar la desolación que “esa basura” instalaba en su corazón.
Recuerdo la noche clave en que me di cuenta que la amaba.
Habíamos escapado casi corriendo de una fiesta llena de personajes oscuros y deprimentes. Cuando llegamos a su casa nos sentamos en la vereda y hablamos durante cuatro horas. Fue increíble. Sentí que dentro de toda la basura que era el mundo, existía una persona con la que podía abrir mi corazón y hablar en serio de cosas que mis “amigos” tomaban como graciosas o sin importancia.
Hablamos del desarrollo y fin de mi antigua relación y de cómo ese hombre la seguía usando. Sentí ganas de matarlo cuando supe que se había llevado su virginidad, ¡Por Dios, quería matarlo! Y ella lo contaba con tanta tranquilidad, con esa paz que tanto la caracterizaba. Me sentí tan impotente, lo único que pude hacer es regañarla por haberlo hecho, y ella, en su infinita ternura, solo me miraba sonriendo. Hablamos de todo esa noche y me fui a mi casa con la sensación de que algo faltaba.
Solo hoy, tres años después, me doy cuenta que ese “algo” era lo que hice después, demasiado tarde.
En los meces siguientes, esta escena en la vereda volvió a repetirse varias veces y yo no desaprovechaba oportunidad para escucharla hablar, era tan diferente a los demás. Ella traía la calma en medio de la tempestad en que yo vivía.
Recuerdo una noche, en la que estábamos bajo los efectos de algunas gotas de alcohol que habíamos consumido en la casa de un amigo. Intenté besarla, es decir, me acerqué a su rostro para ver cómo reaccionaba. Ella, con toda su simpatía, se alejó riéndose.
Y yo sabía que eso iba a ocurrir, pero el alcohol siempre tiene ese efecto que hace que las personas hagan lo que sobrias no se atreverían. En ese momento mi mente me gritó que su corazón seguía en manos de él, y sentí la horrible sensación de que seguía parado en el mismo lugar donde empecé. [...]
La segunda parte será publicada mañana.
Dices que tu blog es nuevo, pero si te fijas el mío solo tiene 5 dias, lo que pasa es que tiene muchos textos porque me paso el día escribiendo :)
ResponderSuprimirMe ha gustado esta primera parte de tu cuento, sobretodo porque me identifico con la niña.
Yo también viví una história parecida y estoy impaciente por saber si el final será el mismo.
Un beso :*
o0la**
ResponderSuprimirmuchisimas gracias por pasarte por mi flog jiji la verdad me intimida un poko que personas como tu me lean jajaj ya que por ejemplo lo que pusiste esta mas haya de lo que yo escribo**
perdon por no haber pasado anteriormente es que mi monitor esta muerto jajaja y pues por cosecuiencia tengo que venir a un cyber ups**
y con respecto a el cuento, yo jamas me e enamorado, crees que si llego a cierta edad me secare por dentro por el simple hecho de no haber experimentado ese sentimiento aun???**
take care**
bye bye**