martes, 30 de junio de 2009

Te Recuerdo - 2° Parte


Acá les dejo la segunda parte del cuento. Gracias por sus comentarios de ayer, en verdad me gusta saber lo que opinan :D Un abrazo.


No sé si esto hizo crecer en mí el despecho o simplemente fue la vida, solo sé que a partir de ahí comenzamos a separarnos. Empezamos a pelearnos de verdad por pavadas y, para peor, el resto de las personas que nos rodeaban parecían contribuir con gusto a que todo empeore.
Nos dejamos de hablar por una tontería, una situación confusa que podría haberse arreglado fácilmente, pero que me dolió demasiado.
Una tramoya armada por un “amigo” de los dos que, luego me enteré, estaba enamorado de ella, para lograr que terminemos nuestra amistad. Ella, en su ingenuidad, calló en la trampa, y rompió nuestra relación con una frase seca que aún hoy suena en mi mente.
¿Cómo le pudo haber creído a él? Me sentí profundamente traicionado. Decidió romper nuestra burbuja, ya en ese momento demasiado frágil, creyéndole al resto del mundo. Sentí tanto dolor. Y lamentablemente soy una persona que enfoca su dolor en la rabia, y le tuve tanta que ni quise mirarla cuando vino a pedirme perdón, por el contrario, le dije tantas cosas hirientes que me dolían a mí a medida que salían de mi boca. ¡¿Cómo pudo haberle creído a él?!
No volví a hablarle por un año. Cuando nos cruzábamos había un sin fin de miradas que expresaban millones de cosas: odio, nostalgia, desprecio... ganas de correr a abrazarnos.
Los primeros meces casi no la veía en el barrio, luego comencé a verla más seguido y eso hacía que mi odio creciera más aún, porque la veía bien... demasiado bien. Con nuevos amigos, riendo a carcajadas. Y mucho más la odié cuando descubrí que otro la acompañaba a su casa en las noches. Un fulano con cara de amargado que siempre miraba el piso cuando caminaba. Pero ella parecía disfrutar mucho de su compañía, tanto que no parecía notar mi presencia cuando pasaba a mi lado.
Mientras más feliz estaba ella, más la despreciaba. Ella reía mientras yo iba llenando de tinieblas mi corazón.
Volví a mi vieja relación sólo para demostrarle que también podía ser feliz, pero no servía. A decir verdad, me conocía tanto que sabía mi plan a la perfección, estoy seguro. Cada vez que me veía con ella, su mirada llegaba hasta mi corazón y yo tenía que agachar la vista y soltar la mano de mi compañera en el engaño porque me sentía la persona más mentirosa del mundo.
Un domingo a las seis de la mañana yo venía caminando a mi casa, luego de una noche de engaño, esas noches que te dejan un sentimiento profundo de soledad. Y ella pasó en un colectivo, en compañía del mismo fulano de siempre. Me miró, con pena, hasta que el colectivo se alejó y la perdí de vista. Sólo logró que mi soledad aumentara. ¿Quién era ese fulano?¿La estaría alejando más de mí? La respuesta a esta última pregunta era simple: él no la alejaba de mí, era yo quien lo hacía.
Los días, semanas, meces pasaban y me sorprendía estar tanto tiempo en esa situación. Viviendo una mentira. Comenzaba a asquearme la falsedad a mi alrededor y me dolía darme cuenta de la clase de personas con las que compartía mis horas, tan falsas... ninguna se acercaba a la transparencia de ella.
Un sábado, luego de un mes sin verla, casi era el mediodía y estaba nublado, uno de eso días grises en los que nunca llueve. Yo estaba sentado en la plaza, y la volví a ver en el colectivo.
Tenía el pelo negro suelto, si el mejor estilista lo hubiera peinado no habría quedado tan hermoso, no tenía ninguna clase de maquillaje pero su rostro estaba brillante, su piel era más clara que de costumbre y sus labios más rojos. Sus ojos oscuros miraban por la ventana perdidos en alguna galaxia, enmarcados por sus hermosas y largas pestañas.
Era ella, pero parecía que su alma se había mudado a otro cuerpo. Como si la calidez y felicidad de su rostro se hubieran ido para dar lugar a una tristeza tan profunda que parecía sacarla de la realidad.
Me sorprendió la claridad con la que vi sus sentimientos, siempre había sido ella la que me adivinaba. ¿Será que ella me necesitaba en ese momento y por eso tuve ese discernimiento?¿Será que ella siempre sabía lo que yo sentía porque siempre la necesité?
Pasé el resto del día nervioso, no podía estar tranquilo sabiendo que ella sufría. Necesitaba verla. [...]



La tercera y última parte será publicada mañana.

4 deliriOs más.:

  1. DIOSmio :(
    Esta historia, chica ¿de donde sacaste la idea?
    es igual que la mía solo que con la perspectiva de él...
    Bueno por lo menos es lo que veo en sus ojos, todo eso que ella también veía, el juego que ella sabia, ella iba con otro, y sabes ¿por que? claro que lo sabes eres su creadora, para olvidar-lo, en realidad le pesaba su ignorancia y su desprecio ¿verdad?.
    Por favor, solo espero que acabé bien.

    No me aburres, y tu escribes genial :)
    Me gustaría saber cosas de esta historia, cuando la escribiste, como... ya sabes, es que me parece fascinante que se parezca tanto :)

    Un beso :*

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  2. pues ya vamos siendo más a quienes nos gusta :) y mañana... cuándo? por la mañana? por la tarde? al mediodía? a la hora del té? a la del colacao...? cuántas dudas!!! cuento los segundos...
    :) y felicidades por tu peque-gran-blog :)

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  3. Holaa!
    gracias por pasar por mi blog y tomarte el tiempo de leer mis textos..
    de igual manera te sigo!!
    espero con ansias el desenlace!
    es una historia muy linda..

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